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La U pone las esperanzas en Dilian con miras a 2022

Cuando los senadores Roy Barreras y Armando Benedetti, dos de las figuras más visibles y votadas de La U, renunciaron al partido el 15 de octubre, una de las primeras personas en reaccionar fue Dilian Francisca Toro, la exgobernadora y baronesa electoral del Valle que suena como precandidata presidencial y es la casi fija nueva cabeza del partido.

Un día después de las renuncias, Toro le dijo a La W que algunos integrantes del partido le habían pedido que se lanzara a dirigirlo. “Si con eso contribuyo a la unidad, estaría dispuesta a hacerlo», afirmó.

Seis congresistas del partido coinciden en que ella es la única que suena para ocupar ese puesto y coinciden en que si Aurelio Iragorri decide no continuar en la dirección -y no ha dado pistas de quererse mantener- ocupará este cargo.

Esto es importante porque en la dirección del partido, ella podría perfilarse para lanzarse en 2022, algo para lo que tiene intenciones y ha tanteado terreno, como hemos contado.

Por eso, la definición de la dirección interna y la movida de la política más poderosa de La U marca un camino para que ese partido juegue con candidato propio en las alianzas para la presidencia. 

La fortaleza de Dilian en su partido

Este 7 de noviembre, La U celebrará su IX asamblea, a la que van congresistas, diputados, exfuncionarios y representantes de concejales y juventudes, entre otros. 

Allí definirán su agenda programática y sus apuestas en los siguientes dos años, que incluyen las elecciones legislativas y presidenciales de 2022.

Luego viene la elección del director único -el representante legal y cara visible del partido- y de la dirección alterna que tiene seis senadores, seis representantes, un diputado, un concejal y representantes de otras organizaciones de La U. Y son quienes administran la plata del partido y dan los avales.

Para la dirección única solo suena Toro, una de las políticas regionales más poderosas del país con una ahijada como gobernadora del Valle, uno de los departamentos más ricos y poblados del país, y con dos senadores y cuatro representantes de su grupo, Nueva Generación.

En contraste, los demás grupos cuentan con máximo un senador y un par de representantes.

Para los seis congresistas consultados, Toro tiene la experiencia y el peso para encabezar el partido: fue senadora, el año pasado cerró una buena gestión como gobernadora del Valle y, como contamos, antes de la pandemia estaba viajando por el país para ver la viabilidad de su aspiración presidencial. 

Esto se acomoda a lo que querían parte de los congresistas de La U: un director con disposición para recorrer el país con el fin de hablar con las comunidades y conocer las necesidades de cada región y que no sea competencia en la campaña legislativa. 

Además, la sienten de ellos porque está en La U desde que nació en 2005 de la mano de Juan Manuel Santos, como partido uribista y es de origen liberal, como la mayoría de quienes fundaron el partido.

Además, según una fuente que lo supo de primera mano, prefirió quedarse cuando algunas personas (no precisaron los nombres) que han encabezado las renuncias en sus partidos o se han desmarcado de estos, como en los casos de Roy Barreras o el exministro Juan Fernando Cristo del partido Liberal, la llamaron invitándola a hacer lo mismo.

Con esos antecedentes, el poder actual, sus aspiraciones y sus declaraciones en medios, en La U la ven como una buena representante del partido, y por eso su dirección no sería una sorpresa.

La única duda, según nos confirmaron tres senadores, es que el director Aurelio Iragorri, quien fue Ministro de Agricultura de Santos, está de luto por la muerte de su padre Aurelio Iragorri Hormaza el mes pasado y se está recuperando de covid, y no ha dicho si quiere seguir en el cargo. 

Hasta donde pudimos verificar, Iragorri no ha hecho campaña ni se ha movido para continuar, e incluso Dilian se ha reunido con él para concertar la decisión.

Buscamos al exministro pero hasta el momento de publicar esta nota no había respondido a nuestros mensajes.

En todo caso, la espera parece ser más por delicadeza que por una puja.

Como dice un congresista que prefirió no ser citado, su cálculo a partir de conversaciones de pasillo y llamadas es que unos 8 de los 12 senadores (incluyendo a José Ritter López y Roosvelt Rodríguez, los dos de Nueva Generación; y sin contar a Barreras y Benedetti) y unos 22 de los 25 representantes la apoyan como futura directora. 

De hecho, dos senadores le contaron a La Silla que ella convocó a la bancada de Senado a un desayuno el miércoles 21 para hablar del partido y hacer un llamado a la unidad, y allí parte de la bancada la invitó oficialmente a lanzarse a la dirección. 

Para explicarlo, el senador Andrés García Zuccardi dice que si al partido le va bien “podemos hablar eventualmente de una candidatura fuerte a la Presidencia. Y la Doctora Dilian podría llegar a ser mujer maravilla”.

De directora a candidata

Como directora, Toro podría darse a conocer más a nivel nacional como presidenciable y movilizar apoyos regionales para una eventual consulta interpartidista como las que se están cuajando en diferentes sectores, como hemos contado. 

Ella no ha dicho abiertamente que va a ser candidata en las próximas elecciones y, según nos dijo, considera que no es tiempo de candidaturas. «Creo que es muy apresurado hablar de alguna campaña presidencial, para mi lo más importante es la unidad y fortalecimiento del partido de la U».

Pero eso no quiere decir que no quiera lanzarse: además de sus giras presenciales precovid y sus reuniones virtuales con sectores empresariales y sociales para tantear la viabilidad de la candidatura, algunos aliados han movido “Dilian Presidenta”, el Diario Occidente contó que algunos políticos del Eje Cafetero la están animando para que se lance y desde el partido sí la ven como una posible candidata.  

Para sus colegas de La U es atractivo que sea a la vez directora y precandidata, por varios motivos.

Uno es que la ve como una lideresa que sabe dialogar con las comunidades, que podría conciliar para que Benedetti y Barreras no salgan peleados del partido y que mantiene buenas relaciones con el Gobierno Nacional, un plus para un partido que nunca ha estado en la oposición y que ha ganado fuerza con representación política, puestos y contratos.

De hecho, como contamos, la viceministra de relaciones laborales, abogada Ligia Stella Chávez, es de su grupo y  una fuente de La U le dijo a La Silla que el mismo presidente Iván Duque ve con buenos ojos que sea ella la que tome las riendas del partido, algo que no pudimos comprobar con más fuentes.

Eso a pesar de que sus congresistas apoyaron el paro del año pasado y que no han acompañado al Gobierno en todo; por ejemplo, la semana pasada los senadores Rodríguez y López no se sumaron a la mayoría que impidió el debate de moción de censura contra Carlos Holmes Trujillo, Ministro de Defensa.

Como eso les deja un margen para mantener un relación fluida con Duque pero también para darle guiños a un electorado que por lo menos en parte apoyó la paz y voto Sí en el plebiscito de 2016, lo ven como un plus.

“Ella (Dilian) conoce la parte ideológica de nosotros (La U), conoce el Gobierno, sus propuestas, y sabe en que lo puede acompañar y en qué no”, nos dijo un congresista. 

La exgobernadora concuerda en la existencia de los puentes: “Tengo buena relación con ellos (Gobierno), fui gobernadora, uno tiene que tener buena relación con el Presidente, no tengo queja de él. Cuando teníamos cosas que hablar, que nos afectaba las regiones, lo hacíamos claramente con él”, nos dijo.

Más allá de la dirección

Las legislativas de 2018 demostraron que tener un candidato en una consulta interpartidista ese mismo día puede jalonar las listas de Senado y Cámara, como pasó con la lista de la Decencia de Petro.

Esto es particularmente importante para un partido que fue superpoderoso y ya no lo es: pasó de ser el más votado con 2,7 millones de sufragios al Senado en 2010, cuando tenía a Juan Manuel Santos como candidato presidencial propio, a ser el quinto (detrás del Centro Democrático – partido de Gobierno-, Cambio Radical, Conservador y Liberal) con un poco más de 1,8 votos en las elecciones de hace dos años (de los que Benedetti y Roy Barreras, que están en trance de salirse, sacaron poco más de 182 mil).

Tener precandidata también le permitiría negociar como parte de una alianza de varios partidos en vez de dividirse o de plegarse a un candidato ajeno, como pasó con la fallida candidatura de Germán Vargas Lleras, de Cambio Radical, en 2018, y negociar en bloque y no uno a uno con un candidato fuerte.

Por eso, muchos en La U ven a Dilian como una figura capaz de mantenerlos unidos y de llegar con fuerza a las elecciones de 2022. 

La duda es si eso es suficiente: como dice una persona que conoce el partido desde dentro y es cercana a Toro, ponerse la camiseta de La U puede ser costoso para su aspiración presidencial. 

Esto porque los partidos políticos tradicionales se han convertido en un pasivo en elecciones, como se notó en la debacle de Vargas en 2018 y en la cantidad de candidatos a alcaldías y gobernaciones que el año pasado, siendo de partidos tradicionales o teniendo su apoyo como eje central, se camuflaron de firmas.

Más allá de eso, para Toro tendría sentido aprovechar una estructura de 40 congresistas y centenares de concejales y diputados que le puedan ayudar a hacer campaña, y eventualmente negociar con otra candidatura esa maquinaria.

La pregunta es bajo qué banderas, en un país que ha demostrado que elige presidente y alcaldes no por la fuerza clientelista sino por una puja más ideológica, justamente por fuera de los partidos tradicionales.

Como dice el analista Sergio Guzmán, director de Colombia Risk Analysis, es difícil ubicar ideológicamente al partido: “no se posiciona como izquierda, derecha o centro, y de llegar Dilian a la dirección será la encargada de resolver una pregunta: ¿Qué lugar tiene la U en el espectro político?”.

Es improbable que La U y Toro lleguen a una consulta interpartidista sin responder esa pregunta, cuando de entrada no es fácil que otros presidenciables se unan con un partido que es el epítome del clientelismo, y en la medida en la que lo hagan, asumirán algún costo.

Pero como las campañas se hacen paso a paso, eso seguramente llegará más tarde: el paso de hoy es el de la dirección del partido y su unidad.

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